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¿Finales del Foro de Sao Paulo?

El Foro de Sao Paulo, ¿asistimos a la debacle de la nueva Internacional Comunista?

Por Óscar Platero.

Primera Parte: Historia de su conformación.

A pesar de las variantes sufridas a lo largo de sus 28 años de existencia, es conveniente hacer una retrospectiva de la intención y alcances que dieron vida a ésta nueva entente de las izquierdas, y su situación actual.

Cuando el 3 de Julio de 1990 el Partido Comunista Cubano y el Partido de los Trabajadores de Brasil (PT) decidieron convocar a todas las organizaciones de izquierda mundiales (incluidos los movimientos armados latinoamericanos vigentes y las estructuras sobrevivientes de los países en donde hubo Enfrentamientos Armados Internos), lo hicieron instigados por el PC cubano, que de esta manera delineaba una nueva entente que substituyera a la Internacional Comunista luego de la implosión provocada por la caída del Muro de Berlín y la debacle de la ex Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS).

Durante el sexto encuentro del Foro, realizado en el año 1996 en la ciudad de San Salvador, República de El Salvador, la asistencia al foro contó con la asistencia de ciento ochenta y siete (187) delegados designados por cincuenta y dos organizaciones miembros, doscientos ochenta y nueve (289) delegados de ciento cuarenta y cuatro organizaciones invitadas, y cuarenta y cuatro observadores (44) de de treinta y cinco organizaciones de izquierda, vigentes en Asia, África, Europa y América.

Dentro de los grupos y organizaciones que lo integran, se puede nombrar inicialmente a:

 

  1. El Ejército de Liberación Nacional (ELN)
  2. Las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC)
  3. El Polo Democrático Alternativo de Colombia
  4. El Partido de los Trabajadores (PT) de Brasil
  5. El Frente Amplio de Uruguay
  6. El Partido Socialista de Chile
  7. La Izquierda Unida del Perú
  8. El Movimiento Bolivia Libre
  9. El Movimiento al Socialismo de Bolivia
  • El Partido Socialista Ecuatoriano
  • El Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV)
  • El Partido de la Revolución Democrática (PRD) de México
  • El Frente Farabundo Martí de Liberación Nacional (FMLN) de El Salvador,
  • El Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) de Nicaragua,
  • La Unidad Revolucionaria Nacional Guatemalteca (URNG)
  • El Partido Revolucionario Democrático de Panamá
  • El Movimiento Lávalas de Haití
  • Y, todos los partidos comunistas de la región.

Los presidentes iberoamericanos que formaron parte del Foro de São Paulo durante su gestación y presentación, fueron: Dilma Vana Rousseff, Raúl Castro, Nicolás Maduro, Evo Morales, Rafael Correa, Daniel Ortega, Salvador Sánchez Cerén, entre otros. ¿Cuáles son las características de esta nueva Internacional? Podemos delinear que, para dar fuerza y consistencia a sus acciones desestabilizadoras posee un sistema de comunicación permanente, actividades centralizadas, y un único y claro objetivo común: hacerse con el poder mediante las organizaciones de las naciones que lo integran. O sea, una nueva estrategia para la toma del poder dentro del contexto de lo que los estudiosos del tema han definido como “Guerra de Cuarta Generación”.

 

A pesar de los alegatos del Foro de Sao Paulo de que no pretende ser una nueva internacional, de hecho, lo es al aglutinar a 52 organizaciones latinoamericanas miembros, 144 organizaciones invitadas, de la región, y 35 organizaciones invitadas, de Europa, Asia y África. ¿Cómo entonces, se le puede denominar? Si bien es cierto, su enfoque principal está orientado hacia Iberoamérica, sus nexos con las más fuertes y representativas organizaciones de la izquierda mundial quedan manifiestos. Como quedo expuesto, su estructura orgánica, sus permanentes sistemas de coordinación orientados en forma centralizada, y su visible objetivo común: La toma del poder en Latinoamérica, son más que evidentes.

 

A pesar de no presentar en forma coherente propuestas verosímiles para solucionar los problemas regionales, demagógicamente utilizan una campaña basada en cifras y estadísticas elaboradas por sus ONGs para atraer a las masas urbanas y rurales latinoamericanas, ofreciendo una panacea que se ha derrumbado estrepitosamente cuando se han hecho con el poder.

 

Nuevos millonarios, como Daniel Ortega, los Kirchner, Mauricio Funes, Rafael Correa, los hermanos Castro, y sus familiares y allegados; son una muestra de la opulencia en que viven luego de su paso por el poder o mientras permanecen en él quienes dicen luchar por los pobres y desarraigados. Los escandalosos procesos surgidos penalmente por la desbordada corrupción de sus principales exponentes durante su gestión gubernamental, son evidencia plena y llana de su actuar y su doble moral.

 

Su invariable discurso se centra en criticar el orden existente en la región, satanizando la globalización, el libre comercio, el denominado neoliberalismo, y a los partidos políticos tradicionales; exacerbando las contradicciones del modelo capitalista y la visible e innegable corrupción de la cual, ellos forman parte, pero callan cuando concierne a sus miembros. Tal es el caso de Daniel Ortega y la crisis de poder que enfrenta ante el hartazgo de los nicaragüenses. Sin embargo, persisten las variadas formas y banderas de lucha esgrimidas por las autodenominadas organizaciones populares con temas como “los derechos indígenas”, “defensa de territorios”, “preservación del medio ambiente”, “derechos de la Mujer”, etc.

 

Ocultan sin embargo el oportunismo de “las organizaciones populares” cuyas dirigencias solo buscan el beneficio personal y corporativo, denunciando las manifiestas injusticias sociales. Los matices y fachadas utilizadas por sus integrantes son del más amplio espectro, desde los marxistas (que nunca se identifican como tales, salvo raras excepciones), grupos socialcristianos, socialdemócratas, anarquistas, ex guerrilleros, “intelectuales”, “académicos”, etc. Han hecho de las ONGs, feudos que garantizan su “modus vivendi”. Enarbolan la bandera de la democracia, pero defienden a ultranza la “revolución cubana”, y regímenes como el de Corea del Norte, callando ante su militarismo y armamentismo, el sistema represivo utilizado en forma histórica y permanente, así como la pobreza extrema de sus respectivos pueblos y los de otros regímenes dirigidos “por sus compañeros”. Continuará……

Guatemala de la Asunción, agosto de 2018

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